

De un material antideslizante esperamos un aumento eficaz de la tracción, un comportamiento estable a bajas temperaturas, una aplicación sencilla y una buena eficiencia económica que reduzca la necesidad de intervenciones repetidas. Debe actuar de inmediato, no congelarse ni formar grumos, no adherirse a la superficie, ser seguro para los peatones y no dañar los pavimentos ni las aguas superficiales o subterráneas.
Todas estas exigencias las cumple el zeolito natural, cuyas propiedades físicas lo convierten en un material ideal para el mantenimiento invernal de las carreteras.
La elevada porosidad y la rugosidad natural del zeolito aumentan considerablemente la fricción en las superficies viales. Sus granos mejoran de forma inmediata la adherencia tanto de los neumáticos como del calzado sobre superficies heladas, reduciendo el riesgo de resbalones y accidentes de tráfico.
Gracias a su alta capacidad de absorción, el zeolito capta la humedad superficial y contribuye a limitar la formación de hielo. No se aglomera ni siquiera con heladas intensas, lo que garantiza una distribución uniforme sin necesidad de reaplicaciones. Bajo la carga del tráfico, se fragmenta gradualmente en partículas más finas que no suponen una carga ambiental y pueden reutilizarse tras el invierno.
Los inviernos actuales son cada vez más variables y alternan con frecuencia entre temperaturas suaves y extremas. En estas condiciones, resulta eficaz combinar la tracción mecánica del zeolito con aditivos químicos descongelantes.
Con este objetivo se desarrolló ZeoTraction Ultra, un producto mezclado que combina fracciones de zeolito con componentes capaces de favorecer el deshielo hasta aproximadamente –25 °C. El resultado es un material que ofrece tracción inmediata y, al mismo tiempo, elimina el hielo incluso a temperaturas en las que la sal convencional deja de ser eficaz.
Además, esta solución reduce significativamente la carga química total en comparación con el uso exclusivo de sal, manteniendo parámetros ambientales más favorables.
Aunque el rendimiento es clave, el impacto ambiental del mantenimiento invernal cobra cada vez mayor importancia. El zeolito representa una alternativa respetuosa frente a la sal tradicional, ya que no daña carreteras, pavimentos, asfalto ni infraestructuras adyacentes. No obstruye los sistemas de drenaje, no saliniza el suelo circundante y no perjudica la vegetación.
No deteriora el calzado, es seguro para las patas de los animales domésticos y, tras el invierno, puede reutilizarse como acondicionador del suelo. Por ello, es una solución adecuada también para zonas protegidas, áreas recreativas, patios escolares y espacios con alta circulación de personas y animales.
El uso de zeolito en el mantenimiento invernal combina seguridad, eficacia y responsabilidad ambiental. Es una solución que responde a las exigencias actuales y contribuye a un enfoque más sostenible.
Si busca el material antideslizante o la mezcla invernal más adecuada para sus carreteras o instalaciones, estaremos encantados de asesorarle.
Foto: La imagen es ilustrativa y fue creada con ayuda de IA.
Video inspirador sobre los efectos del producto ZeoFeed® en el tracto digestivo de los animales.
Una vista del interior de la fábrica donde se extraen, procesan y empaquetan la zeolita y los productos de zeolita.